martes, 1 de julio de 2008

Horas

1:48 horas. Madrugada del 1 al 2 de julio. Embajadores. Madrid. Estoy muerta de cansancio. Debería acostarme. Pero una mezcla de excitación y agotamiento recorre mi cuerpo.

(3 horas antes) 22:59 h. 1 de julio. En el coche Madrid – Aranjuez. Por última vez, en principio, viajo a Aranjuez. Sólo pensar en la mudanza me da sueño, sarpullido y me estresa. Tengo ganas de perderlas de vista, a Aranjuez y a la mudanza. Si cierro los ojos sólo veo cajas y tiestos, si los abro, también.

(4 horas antes) 22:15 h. Esperando al metro dirección Sol. Madrid. España está en deceleración y yo en aceleración. Estoy de ‘subidón’ y con una energía y un nerviosismo que me hacen andar de un lado a otro, tras un día agotador (quién lo diría sabiendo que llevo todo el día sentada leyendo periódicos). Debo hallar un punto intermedio entre la pasividad y la actividad, entre la calma y el entusiasmo.

(10 horas antes) 15:58 h. Cafetería en Hortaleza, en frente de las prácticas. Estoy en un bar tomando un café con hielo. Un grupo, seguramente de redactores, debaten sobre Javier Cámara, el cambio climático, Urkullu, Barcelona y Aído. En un rato vuelvo a la redacción, estoy emocionada.

(14 horas antes) 12:00 h. Tras la reunión con los jefes. Estoy flipada. Mañana vamos al Congreso a la comparecencia de Zapatero. Empezamos fuerte. La crisis es estupenda, no hay noticias más buenas que las malas noticias (por supuesto, periodísticamente hablando). Eso sí, tengo que ponerme a estudiar términos económicos y empresariales...

(15 horas antes) 11:00 h. ¡¡Tengo a Manuel Conthe escribiendo a mi lado!! (Después de caerme en el examen de Empresa…)

(35 horas antes) 15:00 h. 30 de junio. Redacción. Nos vamos a casa. La mesa de la entrada con montañas de periódicos me tiene impresionada. Algún día le haré fotos. No he conocido a mis jefes, sí a mis dos compañeros. Tengo ganas de hacer, de hacer, de hacer. De aprender. De ser periodista.

(38 horas antes) 12:00 h. Tenemos todos caras de asustados, somos un montón de jóvenes esperando a ser repartidos por las distintas secciones. Tenemos cara de miedo pero también sonrisas, nos sueltan un discurso de bienvenida, dando ánimos y fomentando la profesión periodística para que las jornadas de 11 horas nos las tomemos con emoción neófita. Pero venimos con ansias.

(Casi una hora después) 2:37 h. Madrugada. Me voy a la cama, ahora diría (y así justificaría la foto) : mi gato ya duerme. Pero a saber qué hace él…

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