Supe que
Ceuta no era mi
sitio desde que apenas llevaba un mes en la ciudad. No imaginaba
entonces que aún me quedaban allí
dos años y nueve meses. Casi
tres años que, por su intensidad, me han parecido veinte. No puedo
ni quiero arrepentirme de lo vivido allí, pero sí me alegro de
estar ya fuera, de volver a ser una peninsular más, aunque ahora con
un gran bagaje detrás. Nada lo refleja mejor que el revelador
“desierto delos tártaros”, Ceuta es esa fortaleza Bastiani de la que por más
que lo intentes cuesta demasiado salir; siempre esperando a ese gran
enemigo que vendrá de tierras lejanas sin comprender que el enemigo
está dentro.

Pero la realidad supera la ficción y no he muerto
dentro, sino que he salido fortalecida, mucho. Un choque frontal con la
realidad,
un soplo a marchas forzadas hacia la madurez. Ahora sé que
la bondad no está innata al ser humano. Hay personas que llevan el mal
dentro, psicópatas, desagradables, malvados cuyo único afán es
hacer daño. Los he encontrado en Ceuta. Del mismo modo hay quienes
lo dan todo sin pedir nada, quienes sobreponen la moral y los principios, la ética,
a cualquier otro cosa. Personas generosas y buenas. También en
Ceuta he conocido de esas. Al final, siempre ocurre lo mismo,
son las
personas las que dan valor a las experiencias, lo compartido y
aprendido en esa interrelación social en la que vivimos
permanentemente.

No llevaba demasiado en Ceuta cuando me dijeron que aprovechara mientras aquello me resultara
sorprendente. Llama la atención lo mal que se hacen las cosas en los
periódicos de la ciudad autónoma. Todo son irregularidades. A lo largo de este
tiempo, la situación ha ido empicada hacia el desastre. El punto de
inflexión fue cuando, con el cambio de Gobierno, nos quedamos sin
director porque el que teníamos dejó el periodismo para ser asesor
del delegado del Gobierno.

Una muestra más de
esa vinculación tan
dañina que existe entre periodismo y política, donde una a la otra
se chupan la sangre. Hace tres años el diario era de una muy marcada
tendencia a la derecha. Lo que el Gobierno el PP hiciera iba a misa
(nunca mejor dicho, en una ciudad en la que las bodas y los bautizos
aún siguen tendiendo su espacio en las páginas, cual siglo
pasado). Ahora el diario es pro socialismo. Una línea editorial que
fluctúa en base a intereses mercantiles. Es como si
ABC pasara a ser
republicano (y no cuenta en época de guerras) para vender más
periódicos. Aunque quien sabe, todo se andará...
Política
La política me ha traído
en Ceuta más de un dolor de cabeza. He visto cómo me censuraban, me
cambiaban informaciones, se manipulaba la información por defender
un interés económico... Acuerdos y colaboraciones políticas ruines
que te hacen comprender por qué el país está como está, en este
estado desolador sin futuro y sin presente. Y ni siquiera es sólo el
PP, la corrupción y el acuerdo por debajo de la mesa llega de los
bandos más dispares. Normal que la desconfianza en la política
reine... La corrupción es una realidad, además de una tristeza.
En contrapartida, también
de la mano de la política me han llegado excelentes momentos
profesionales y personales. Me gusta la política pese a todo, y
en
el tú a tú hay personas que creen en lo que defienden. Fue una
experiencia dura pero muy gratificante cubrir la última campaña
electoral 'empotrada' al
PSOE. Aquella noche electoral desde la sede
del partido escribiendo la crónica que ponía punto y final al
socialismo y a unas semanas de un trabajo muy intenso es y será ya
para siempre un bonito recuerdo. Una etapa de información política
-de muchas ruedas de prensa- que se ha cerrado con un viaje a
Bruselas que ha merecido la pena. Como sí merecen la pena los políticos
que no se dejan comprar por una portada.
Sanidad
Otra gran área que he
cubierto en estos casi tres años es la información sanitaria y sin
duda ha sido la que más satisfacciones me ha dado. Ha sido aquí
donde he empezado a comprender qué era el periodismo. Este diario ha
sido mi primer trabajo afianzado. Pero tampoco venía de casa. Además
de otros medios, había pasado por cinco redacciones de periódicos
antes de llegar a esta, pero en calidad de becaria. En prácticas trabajas tanto como un redactor de contrato, eso no varía,
eres periodista al cien por cien, pero hay algo que sí difiere y que
no me he dado cuenta hasta que no lo he vivido.
La responsabilidad
que exige ser redactor no la exige ser becario. Debes responder ante
lo que escribes, debe haber un compromiso muy profundo, y una ética profesional aún mayor. También hay
quien opta por pasar del tema, por copiar y pegar año tras año,
pero esa es otra historia. De gente sin ética en el periodismo hay
para escribir un libro... Escribir de sanidad exigía ese compromiso
y tenerlo ha ayudado a que me sienta orgullosa del trabajo que he
hecho en este área. Las noticias no llegan en las ruedas de prensa,
llegan atravesando la línea que te marcan, aunque eso provoque el
enfado y la amenaza para que te 'metan en cintura'. Me he sentido
realizada, emocionada, feliz con algunas de mis aperturas sanitarias,
con mis exclusivas, y eso no me lo quita nadie.

Hablando de
aperturas, estoy convencida además de que he mejorado mucho. Sólo
me hace falta recordar la bronca de mi jefa con aquella apertura de
mis inicios en las que le 'reportajeé' toda la información y tuve
que cambiarla íntegramente a la una de la madrugada. Quiso matarme
aquel día, pero
en vez de matarme le echó paciencia -mucha- y fue,
día a día, siendo la mejor maestra. Muchos meses después tuvo
también que enseñarme a hacer portadas y editoriales. Me dijo que
puestos a tener que enseñar, prefería enseñarme a mí que a otro.
Echaré de menos -no sabe cuánto- ese aprendizaje cómplice.
Inmigración
Y una muestra de ello fue
también cómo me cedió numerosos reportajes sobre inmigración.
Ceuta tiene algo maravilloso y es que te da la posibilidad de hacer
una información que no cubres en casi ningún otro territorio de
España. Por un lado está la multiculturalidad.
Hacer un reportaje
sobre la educación de los niños judíos, cubrir las festividades de
Janucá, del dios Ganesh, contar cómo se rompe el ayuno con una
'harera' o cuáles son los perjuicios sanitarios del Ramadán, la
musal´a y sus discursos o hasta las charlas anticonstitucionales de
un orador radical... Dar apoyo cuando el país entero está pendiente
de las redes yihadistas entre Ceuta y Siria, haber 'patrullado' el
Príncipe con la policía... Son solo unos pocos ejemplos.
Y por otro lado, el drama de la
inmigración. Desde aquel chaval que se quedó manteniéndome la
mirada en el Puerto al poco de yo llegar hasta las mil historias que he
podido escribir en el CETI cuando en la dirección no había un
coronel de la Guardia Civil. Ha sido una experiencia maravillosa y un
aprendizaje enorme ponerle nombre y apellido a la inmigración.
Animales, Cultura, Medio
Ambiente, Militares....
A medida que pasaban los
meses y que la gente se iba marchando porque no aguantaba más en ese
diario, la carga de trabajo fue aumentando. Las empresas mediáticas
no valoran la calidad, sino el hacer 'caja',
periodismo al peso. Son
obligatorias tres páginas por redactor al día, independientemente
de si tienes la apertura, de si te has pasado la mañana cubriendo
actos o de la categoría profesional que tengas.

Al principio me
creaba
ansiedad encontrar temas para tantas páginas, no podía
dormir, me levantaba temprano y me iba a dar vueltas por la calle en
busca de noticias. La reunión de contenido de mediodía me generaba
un tremendo estrés. Eso era en la época en las que a las reuniones
asistíamos una decena de personas. Poco a poco el estrés pasó a
generármelo el encontrar espacio para tantas chorradas que en un
diario sin criterio había que sacar por obligación. En Ceuta se le
da importancia mediática a cosas que en un periódico y en una
ciudad “normales” no tendrían cabida alguna... Llevaba temas de
animales (pobres de ellos condenados a habitar en una ciudad donde
las autoridades no sólo no velan por ellos, sino que los persiguen),
cultura, medio ambiente, militares (lo que he aprendido aunque no
lograra ir al Líbano y pese a seguir siendo una total antiejército
y republicana). Por último, esa ansiedad y ese
dolor de cabeza casi
crónicos que me ha dado Ceuta me lo provocaba el encontrar temas de
importancia, verdaderas noticias propias,
las “aperturas”.
...y sucesos...
Cuando llegué a Ceuta
sólo quería hacer reportajes. A lo largo de estos casi tres años,
he pasado de esa preferencia al gusto por la noticia. Me he sumergido
en sucesos, y me encantaban. Esos incendios a deshora y altercados
varios. He aprendido lo difícil que es afrontarlos. No caer en la
sensiblería. Diferenciar lo 'noticiable' de lo morboso, lo qué es
noticia de lo que no. Ha habido momentos muy difíciles, noticias que
exaltaban tanto el espíritu de la redacción que acabábamos en
batallas campales internas. He discutido muchísimo estos tres años
con quienes precisamente más me han enseñado. Con quien más me he
“peleado” ha sido el mismo que cuando apenas llevaba cinco días
en Ceuta compartió conmigo, metidos en un coche en la puerta del
Hospital, la primera de las múltiples conversaciones que hemos
mantenido.... Grandes maestros sí, muy grandes, le pese a quien le
pese.
Punto y final
En este tiempo hasta nos
ha dado tiempo de titularnos como 'community manager'. Una formación
que entre otras cosas te enseña que hacer entradas tan largas de
blogs es un suicidio. Pero lo mismo me da ya. También vi en esta
ciudad como había gente tan ruin que hasta era capaz de utilizar lo
que aquí escribía en mi contra. Ahora todo esto me da igual.
No me
importa desnudarme por última vez en Ceuta. Este es mi punto y final
en esta ciudad, en este periódico. No sé si volveré a trabajar de
periodista, pero
sé que siempre seré periodista, que es algo adherido a mí, desde antes incluso de estudiar esta carrera. No soporto a
quien me critica por haber estudiado la carrera de la profesión más bonita del
mundo, me permita o no dedicarme o no a ella.

El periodismo, en mi
corta experiencia, me ha dado ya grandes satisfacciones.
Es un oficio
hermoso y maltratado. Y siempre estaré agradecida a Ceuta porque me
ha hecho más fuerte, porque me ha enseñado qué era realmente ser
periodista. Sé que pese a todo sigo siendo una neófita, con todo
por ap
render, con todo por evolucionar. Pero Ceuta ha sido la mejor
escuela.

He conocido a los peores gestores, los más malos
empresarios que no saben aprovecharse de la materia que tienen y se
dedican, como está pasando por todo el país, a
hundir su propio
periódico. Pero he conocido también a los mejores compañeros, los
que han compartido conmigo un amor pegado a la piel por esta
maravillosa profesión de periodista. Dentro de esa redacción en la
que tantas horas he pasado me llevo buenos amigos, pero esa es ya
nuestra historia personal. Como jefas,
como compañeros, se queda
entre nosotros lo sufrido y lo amado.

Dejo miles de palabras
escritas, muchas en este blog, pero muchísimas más en los tomos y
tomos del diario. Muchas emociones fuera, y entre esas paredes sin
ventana, una escena: Pasada la medianoche. La que sería poco después
redactora jefa, enfadada porque era demasiado tarde. El director y la
adjunta, felices eligiendo qué canción pegaba más para ese
momento. El minuto musical lo llamaba yo entonces. El fotógrafo con
los cascos, a lo suyo. Y yo agobiada porque no me daba tiempo a
cerrar... Aquello era sólo el principio...