miércoles, 17 de noviembre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 15: Changeling

¿Qué se hace cuándo en mitad de la noche el niño de cinco años al que cuidas llora desconsoladamente (y grita, lo juro, como si la vida se le fuera en ello), y si le preguntas:


What happend?, 
él sólo te contesta: 
I don´t want you!!

...Y da igual que intentes razonar con él, que pongas tu máxima concentración en colocar adecuadamente el orden gramatical de todos los elementos de tus frases, que utilices el vocabulario idóneo y una perfecta entonación inglesa. No importa que pretendas ser cariñosa, resolutiva, comprensiva, ni que te olvides de imperativos al estilo de Go back to bed

No servirá nada. Cuando el niño deje de gritarte con desesperación e insistencia que no te quiere (y eso será justo un momento en el que se frene para tomar aire -se va a desgañitar-, sólo será capaz de articular, de berrear:

- Where is my mother?

Y a otros no sé, pero a mí es justo en ese momento cuando la que se me aparece en la mente es Angelina Jolie gritando: 


Dove é il mio figlio? 
en la pelicula Changeling.

(Lo cierto es que me encantó esa película... pero Harry, cariño, deja de llorar, please. Tu madre regresará en un par de horas).

martes, 16 de noviembre de 2010

Verde Irlanda


Mirar por la ventana y no hacer nada. O hacerlo todo. Si uno piensa en Irlanda, se la imagina en verde, y es cierto. Es, quizás, el único tópico, de todos los que tiene preconcebidos, que cumple este país.
Por eso, mirar por la ventana y desear agazaparse junto a la chimenea o debajo de la manta eléctrica en una mañana cubierta de rocío que, como todas, amenaza chaparrón, es una opción.
Aprovechar para enfundarse las botas de agua y saltar charcos como cuando eras un niño, quizás, es otra alternativa.

viernes, 12 de noviembre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 15: Una semana más

Ha sido una semana larga y complicada. 
Me duele la cabeza. 
Hacerse mayor es tener que decidir. Una decisión tras otra y nunca se acaba. 
Harry llora histérico cuando su mundo se le viene encima. O cuando la mochila del cole se le queda enganchada en el asiento del coche. O cuando no le he pelado la naranja como a él le gusta. 
Gia llora excitada cuando ve a un bebe. O cuando piensa que ha desaparecido porque oculta su cara detrás de sus manos y tú le dices que acabas de encontrarla. O cuando ve cerca chocolate. 
Hacerse mayor es llorar y reír con menos excentricidad y más dolor de cabeza.
Mañana, por fin, es fin de semana. Y el destino elegido es Kilkenny. Solo tenemos que averiguar cómo llegar.

jueves, 11 de noviembre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 14: Otra tarde como las demás


Pablo Neruda. Aunque debería ser James Joyce. Una canción (demasiado conocida) que suena desde la cocina. Yo estoy sentada en el suelo del salón, para estar a la altura de los niños. Escribo en un trozo de cartón porque Gia me ha robado mi libreta y garabatea en ella algo que no se parece a nada o que se parece a todo lo que uno quiera imaginar. Delante de ella, los ventanales. Si te asomas, ves un océano revuelto en un día que amenaza chaparrón, una montaña, un rebaño de ovejas que nadie sabe muy bien cómo ha llegado hasta allí. Encima de la mesa, un café (mi café) del que la niña intenta apoderarse. El click-click de la cuchara de metal removiendo el azúcar. (No le pongas miel a la verdad, que si ando muerto es de tanto resucitar). Azúcar que, por cierto, los irlandeses nunca le echan al café. Una colección de coches de juguetes, de libros infantiles y de bebes de mentira. Todo esparcido por el suelo. Y la tarde pasa viviendo una vida que no es la mía. Pensándome si hacer o no pactos con el diablo. Aprendiendo inglés a cambio de olvidar que un día intenté conquistar tu corazón con un verso sin rima. 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Canela y miel

Las palabras están dormidas. Yo no. Las palabras están perdidas. Yo también. Las horas avanzan demasiado rápidas a la par que aumenta un dolor de cabeza con mono de chocolate. La independencia heredada y aprendida. El mal humor o la tristeza que otros ven en mí, y yo no. Las amigas que llegan volando cuando se las necesita. Afortunadamente. Aunque sea en gerundio. Discusiones. Malentendidos. Reproches. Abuso. Un trabajo que no es un trabajo. Una vida que se compone de dos sílabas. Un susurro (a gritos). Repeticiones, y mucho frío. 


Día de silencios contenidos, de abrazos con risas que esconden los miedos, de ansiedad alertada por razones sin sentido. Viruelas con café. Nada es lo que parece. Nunca lo fue. Olvido que te engaña nunca te olvida. Y por último, un buche (sorbo) con sabor a canela y miel, que dicen que lo arregla todo.  

martes, 9 de noviembre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 13: Don´t worry


¿Que parecen las cuatro de la madrugada y son solo las cuatro de la tarde? No importa. 
Tampoco pasa nada si en mitad de esa tarde (noche) te quedas sin luces en el coche. 
¿Que vas con ese coche lleno de locos (bajitos) y se te pincha una rueda? Plam, plam... Y te consuela el niño. Y te dice: "Don´t worry" cuando ve tu cara. 
Que no te preocupes si se te olvida apagar las luces y la batería de tu coche muere. Aunque sea un jeep y no vaya a haber coche capaz de "resucitarlo". 
Tampoco pasa nada si una oveja, dos pavos y una llama (sí, sí, una llama) se te cruzan en mitad de la carretera.
Don´t worry, como dice el niño. Akuna Matata, como dice el Rey León. Esto es Irlanda. Siempre aparecerá un irlandés al que no le importe estar durante una hora cargando la batería de un coche que solo arranca a fandangos. 
Esto es Irlanda, hemos dicho. Y aquí siempre hay un irlandés (hemos dicho también) dispuesto a invitarte a la segunda ronda de cervezas.

Todos queríamos escribir bien

Por Andrés Ibáñez

Pero sabemos que escribir bien no es cuestión del estilo, ni de las palabras. Ni siquiera del trabajo o de la dedicación. Escribir bien para algunos es escribir frases deslumbrantes que forman párrafos deslumbrantes que llenan páginas deslumbrantes. Pero ¿qué es una página deslumbrante? Hay autores que son deslumbrantes y nos aburren mortalmente. Se trata, claro está, de hacer algo con las palabras. Esta es la clave, esto es todo, y sin embargo en ese "todo" está todo lo que se nos escapa y se agazapa más allá, evitándonos. Porque ese algo que hay que hacer con las palabras no está en las palabras ni puede apresarse con palabras. No es cuestión de técnica, ni de estilo, ni de cultura, ni de leer mucho, ni de corregir mucho. Un escritor debe hacer suyo el lenguaje, debe aprender a dominarlo de tal modo que pueda hacer cualquier cosa con las palabras, y a continuación olvidarse completamente de esas artes, lograr que el lenguaje sea para él como una segunda naturaleza. Porque la clave para escribir bien (todos lo sabemos) no está en el lenguaje, sino en la vida. (...) Para escribir bien, lo sabes, es necesario ser siempre joven. Es necesario sentir la vida en la piel, en la sangre, en los huesos. Es necesario sentir la maravilla, el miedo, la angustia, el inmenso anhelo que jamás se sacia, pero sentirlo cada vez de una manera nueva, como si el mundo acabara de comenzar, como si la lluvia que cae fuera la primera lluvia del mundo. Para escribir bien es necesario no tenerle miedo a la lluvia, como esas personas que en mitad de una tormenta sonríen y no intentan cubrirse. Hay una temeridad que nunca intentamos y un acto de valor con el que ni siquiera nos atrevemos a soñar. Y hay también en cada uno de nosotros la sombra de una ofensa que nos han infligido con horrible rudeza y que nos humilla todos los días de nuestra vida. (...) Nuestra inteligencia, nuestra ironía, nuestro ingenio, no bastan. Es necesario algo más: decir lo que no se sabe, decir lo que no se entiende, lo que todavía no es nada, lo que es sólo ruido, sólo locura y gesto. Ahí, en ese acto de valor temerario está el límite que separa lo dicho de lo que nadie ha dicho todavía. Rama feroz que roza mi mejilla al pasar y me despierta.

Lee el texto íntegro en FronteraD

martes, 2 de noviembre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 12: Mom

Mi garganta se ahoga en miel y paso la frontera del primer mes con tos y carraspeo. Y sin apenas voz. Es 2 de noviembre y mientras unas mellizas celebran juntas su cumpleaños, (Happy Birthday, cousins) yo no puedo remediar acordarme de las velas que ya no se soplan. 
Es ya noche cerrada, aunque no sea noche. Son los efectos del cambio horario. La mente me traiciona, una vez más, y justifico lo extraño con un "I going to" que no sabré diferenciar de un "I will" más verbo en infinitivo. El futuro se me escapa porque ya no sé qué quiero. Como casi todos. O más o menos. 

Solo espero que no haya placas y que la miel con limón (y whisky, ¿por qué no?) me devuelvan la voz, en español o inglés, y deje de sentirme al caer la noche una sirenita en busca de un apuesto caballero odiando a Ursula, que de pulpo pasó a ser medusa.


La mala garganta me acompaña desde niña. Recuerdo a mi madre despertándome para darme la medicina, ponerme el termómetro y colocar en mi frente un pañuelo mojado en agua. Crecer es que mamá ya no te ponga pañuelos en la frente y sean a ti, sin ser madre, a quien se abracen en mitad de la noche cuando las pesadillas acechan a una niña que, a ratos, en lugar de madre tiene au pair.
Pero mañana, a esta misma hora, estará ya aquí mi madre, my mom, acompañada de sus dos fieles escuderos, y, a pesar de ello, good friends. Y qué ganas. Welcome to IRELAND...
Y yo podré ser de nuevo una niña. Aunque sólo sea por un rato. 

miércoles, 27 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 11: Carrots ´s Cake


Seguimos con apartado gastronómico. 
Como Harry está de vacaciones (una semana y media sin cole por las fiestas de Halloween tiene tela), a la madre, antes de irse a trabajar, no se le ha ocurrido otra cosa que decirme que para entretener al niño, cocinara algo con él. Y nos ha dejado un libro de recetas. Harry ha pasado las páginas durante media hora y al final se ha decidido por el pastel de zanahorias, "the carrot ´s cake".
Nunca he hecho un pastel de zanahorias, así que hemos seguido las indicaciones del libro. Si averiguar qué era cada ingrediente ha sido una odisea, traducir las indicaciones ni te cuento. Menos mal que tenía dibujos. 
Eso sí, hoy he aprendido:
Flour (harina), dried figs (higo seco), preheat (precalentar), mix well (mezclar bien), squeeze (apretar/exprimir), beat (batir), wooden spoon (cuchara de madera), oven (horno).
No es mucho, pero es algo...
Ya de paso he hecho la cena. He cocinado un puchero y me ha salido muy rico, a pesar de que no he logrado encontrar fideos en el súpermercado de Kinsale. 
Lo malo es que ha ocurrido un desastre. Es lo que pasa cuando uno se mete en faena con niños. Harry se ha puesto a jugar con agua y ha empapado mi recetario, lo que ha provocado que la letra de alguna que otra receta se diluya. Entre las más afectadas están las recetas de la cinta de lomo con leche y el pastel de queso al horno, aunque más o menos, como ya las he cocinado muchas veces, he podido reconstruir las palabras borradas. Pero de la última receta del cuaderno, sin embargo, no han quedado ni los ingredientes. Así que mi receta de la tarta de orujo ha desaparecido...
Por suerte, plastifiqué las citas y la dedicatoria, y al menos esas palabras no las ha borrado... el agua.
Ah, y nuestra carrot ´s cake (en la foto) ha quedado bien rica.

martes, 26 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 10: The Brunch

Brunch: Dícese de un desayuno-almuerzo. (Breakfast+Lunch)
Si aquí (allí, Spain) haríamos una merienda-cena, ellos allí (aquí, Ireland) se decantan por comer a horas más tempranas. 
En las más turísticas cafeterías, siempre está el cartel: Tenemos desayuno mediterráneo... Tenemos desayuno irlandés. ¿La semejanza? El café o té. Ambos breakfast lo ofrecen. ¿La diferencia? Tostadas con mantequilla y mermelada, versión mediterránea. Salchichas y bacón, versión irlandesa. 
Pero el "brunch" es otra cosa. El truco está en la mezcla, y los irlandeses son expertos en rebujar dulce con salado. Para algunos es un segundo desayuno, para otros es una primera comida. 
Hora habitual: Entre las once y las doce. 
Un ejemplo (el de la foto): Yogur natural, yogur de fresa, macedonia de frutas del bosque, salchichas, bacón, pan tostado y refrito en huevo, galletas de caramelo y café. 
Ideal para resacas. 

De Clark Kent a Mary Poppins 9: Sophie ´s birthday

Cinco niñas de entre seis meses y tres años. Entre ellas Gia, mi Gia, y Sophie, la cumpleañera: dos añitos.
Un montón de magdalenas; bueno, de muffins de colores decoradas con lacasitos de chocolate. Y además, brownie.
Café y té para las madres. Patatas con zumo para las enanas.
Un "Happy Birthday" entonado con acento inglés y acompañamiento de guitarra. Parece una serie de TV, y yo un fantasma.
¿Qué tal la niña? Ay, muy bien. Y todas las mamás conversan.
¿Y tú? Ah, eres la au-pair de Laura and Jonny, no?
Sí, la misma.
Ay, qué ricas... las niñas.
Y las mamás siguen con su charla. 1: Me entero sólo de palabras sueltas. Algo de pañales. 2: Mi instinto maternal va a esfumarse después de esta experiencia. 3: No quiero conversar más sobre pañales.
Y allí sigo, limpiando la cara de Gia con una toallita porque la tiene llena de chocolate y comiendo magdalenas.
Ay, qué ricas... las magdalenas.

domingo, 17 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 8: De cómo bañarse en el Sea y no congelarse

En verdad, no es el Sea. Es el Atlantic Ocean. Y para meterse dentro en octubre y, sobre todo, en Irlanda, hay que tener valor. O estar... crazy, crazy...
Además, tiene truco. 
Los irlandeses están flipándolo. "Está siendo el mes más soleado que hemos visto en nuestras vidas", nos repiten sin parar. "Gracias, gracias, gracias.... habéis traído el sol de España", añaden. Y debe ser verdad, porque por lo visto en Huelva no deja de llover...
El tiempo ayudó. Además, como a nosotras nos hace falta poco para picarnos, con un par de... "Estáis perdiendo la oportunidad de bañaros en Irlanda, que cuando llegué el frío, va a llegar de verdad..." fue suficiente para convencernos. 
Así que dijimos "¡Venga!", pero eso sí, con truco: el traje de neopreno nos lo colocamos. 
Y allá que nos lo pusimos, diría en un momento, pero enfundárselo costó lo suyo... 
Cristina y yo, ataviadas tal cual, bajamos a la playa (dos minutos a pie) y cuando llegamos a ella ya teníamos los pies congelados. ¡Y aún no habíamos probado el agua!
Primer contacto... ¡Mortal!
Un par de carreras y mucho... Scream (AAAHHHHHHHHHHHH.... Gritar, gritar)
...Y corrimos hacia el agua. 
Los pies no los sentíamos ya y cuando el agua nos llegó a la cintura, la circulación, fijo, estaba paralizada. Metimos la cabeza y un par de metros buceando.... Juro que hubo un momento que se me congeló el cerebro. 
De vuelta a casa, sólo pensábamos en la ducha de agua calentita. 
Ha estado guay. Una experiencia única... e irrepetible. Sobre todo, irrepetible.

jueves, 14 de octubre de 2010

La foto-estímulo

Me pregunto si ellos, los demás, también sentirán lo mismo. Claro que para contestar a eso debería saber primero qué es lo que siento yo. A primeras diría engaño, pero tampoco es eso. Sería injusto, nadie nos mintió; sólo, quizás, nos colorearon la realidad de unos fosforitos inexistentes.
No sé, puede que abandonados, desemparados, cambiados por otros. A rey muerto, rey puesto. Igual que lo presenciamos nosotros. Serían celos si fuésemos hermanos. Pero no, tampoco es eso. Es como que no hemos dejado tiempo para la transición, lugar al relevo, al duelo. Antes de dejar de llover, ya estaba el arcoiris. Pero es tan triste. 
Quizás pensamos -pensé-, que nos darían la mano a la hora de cruzar al otro lado. Es tan peligrosa la carretera. Pero parece que ni adiós. Y es como si fuera una farsa, pero ya sin los actores. Decepcionada, puede. Con ellos, conmigo misma, con el resultado. No con el camino. El camino, simplemente, se llamó utopía. Y como tal, creímos en él. Lo disfrutamos. ¿Fue ingenuidad? Tal vez. Supongo que no tengo derecho a llamarlo abandono. Es así, y ya está. Y a veces parezco tonta por creerme los cuentos; cuentos que, por otro lado, nunca me contaron. Lo sé, lo sé. Tonterías no reflexionadas, respuesta instantánea a un estímulo visual, la foto del relevo... tan igual, tan diferente.

miércoles, 13 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 7: Si lo hubiese sabido...

Soy experta en perder horas delante de este ordenador. Pensando en que debería hacerme un planing que incluya más lecturas, más deportes y más cine. Reflexionando en el inglés que estudiaré mañana, mientras le doy a actualizar al correo y al Facebook. 
Cuando dan las siete y acabo mi jornada agotadora de Mary Poppins, pienso en las horas que tengo por delante hasta que me acueste, en cómo aprovecharlas. Pero sin darme cuenta llegan las doce de la noche. Así cada día, sin haber escrito lo que tenía que escribir, ni haberme leído el pdf que me espera; sin ni siquiera haber respondido a los e-mails que tenía pendientes.

Entonces llega la hora de dormir y me pregunto qué hago aquí, e intento averiguar de qué modo está montada la película para que licenciada, y masterizada –como todos–, tenga que estar limpiando el fregadero y el culo de Gia. Entendí que la educación es una mentira el día que tuve que quitar de mi CV que era licenciada para poder acceder a un trabajo.
Y a estas horas de la noche son en las que decido que cuando tenga hijos leerán muchos libros... pero no les dejaré que vayan a la universidad. Si lo hubiese sabido antes.  

lunes, 11 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 6: Weekend (in) Killarney

Más de uno me ha dicho que Irlanda se parece a Galicia. Yo no estoy segura, aunque lo que sí es cierto es que si estos rincones pueden recordar a alguna parte de España, es a aquella. Por motivos diferentes, a Galicia le cogí un especial cariño. Y esta flor, no sé si con razón o sin ella, me recordó a los parajes y a las personas gallegas.


Por fin llegó el fin de semana y Cristina y yo nos hicimos con un jeep (cortesía de su familia). Killarny (y su National Park) nos esperaba. Hacía tiempo que no aguardaba con tanta ansia el fin de semana. Necesitaba alejarme de la familia en la que trabajo y descubrir qué parte de Irlanda podía ser maravillosa. Y la encontré: Ovejas coloreadas en mitad de la carretera; cisnes grises porque, como el patito feo, son crías que aún no han encontrado la belleza; un pájaro amigo; una nutria jugando en el lago; y hasta unos pingüinos fuera de contexto. 
Carreteras peligrosas, caminos equivocados y reaprender a utilizar los verbo walk y talk, recordando unos viejos walkies-talkies con los que jugábamos de pequeños mi hermano y yo.  
Cervezas invitadas por irlandeses que se creen que todos los españoles (y todas las españolas) somos iguales. Brindar con queso y jamón. Y todo por practicar inglés también en los días libres.
Seguir sorprendiéndote con tus amigos aunque haga más de quince años que los conoces. 
Volver a casa bordeando el Atlantic Ocean (y sin caerse en él). 

Creo que voy a vivir tres meses deseando que llegue el fin de semana. Pero bueno, no empecemos. Como decía Cristina hoy: "No pensemos en el futuro". 
Y en el pasado, tampoco. Las hortensias se marchitan, pero hoy el campo está verde. ¡Y qué verde! ¡A disfrutarlo!


Si quieres ver más fotos de Irlanda... Aquí

viernes, 8 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 5: Viernes (por fin)

Viernes, siete de la tarde. A Gia la oigo llorar pero ya está con su madre. Yo espero a Cristina para que me rescate e irnos todo el fin de semana a descubrir Irlanda. Ya llevo una semana aquí. Una semana y un día. Dos viernes, que son el día de piscina. Estoy agotada. El domingo cuento más, que ya ha llegado Cristina.

lunes, 4 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 4: ¡Achú!

Confío en que no todos los días sean como hoy. Dicen que los primeros son los peores, así que esperemos que esta sucesión de estornudos no sea un resfriado y que los primeros desastres se suavicen. Me voy a dormir, estoy agotada y me va a estallar la cabeza. Hoy, hasta ABC echo de menos...

sábado, 2 de octubre de 2010

viernes, 1 de octubre de 2010

De Clark Kent a Mary Poppins 2: El día en que aprendí a conducir por el otro carril


Hasta la tetera tiene frío. 
Un daddy (papá) muy despistado y dos niños muy muy rubios me esperaban en el aeropuerto. A unos cincuenta kilómetros de Cork, empezaban los árboles... Y seguían, seguían... Oceano Atlántico y árboles. Sandycove: Un espacio bucólico que te mueres. Precioso. Pero no hay civilización en 8 kilómetros a la redonda. "Pero si los fines de semana los tengo libres, ¿cómo salgo de aquí?", le he preguntado a daddy. "Pues haciendo autostop", creo haber entendido que ha sido su respuesta. ¿¿¿Autostop??? ¡¡Pues como no me pare un caballo o una vaca!! 
Mira la foto... Es bonito el lugar, verdad? Esa es mi terraza. 
Pues todo es así... Tres casas espaciadas llena de gente que no sabe lo que es un autobús. La que renegaba de que Madrid era muy grande... Pero una transición tampoco hubiese estado mal... (Un otoño, vamos, no este paso del verano al invierno, del metro al silencio)   



Resumen del primer día: Ocho de la mañana: Harry llama a mi puerta: Wake up!; breakfast; aprender a conducir por el otro carril (es más fácil de lo que parece... siempre y cuando logres cambiar marchas con la mano izquierda y no te pases diez minutos intentando encontrar los cambios en el lado equivocado; te olvides de adelantar y te concentres en las incorporaciones...); pasar la aspiradora; tender la ropa; swiming pool (el agua estaba calentita y Gia, con un año y sus manguitos, afortunadamente, no se me ha ahogado); compras con el padre y los enanos...

Respecto a la comida y al inglés, mejor lo dejamos para otro día con más ánimos. Dos titulares de adelanto: 
1. Me duele la cabeza de escuchar tantas palabras en este incomprensible idioma. 
2. Se alimentan a base de pan con mantequilla y con Marmite. ¡Me voy a morir de hambre!